martes, 16 de septiembre de 2008


2 comentarios:

víctor dijo...

Esta foto es preciosa, Ana.
He entrado varias veces en el blog, y cada vez que entro me quedo laro rato admirándola. Se ve que es alguna ceremonia japonesa, donde actúan el agua, el fuego y el viento que hace levantar esas olas, y todo llevado a cabo el el escenario misterioso de las oscuridades de la noche.

Por ende, la extremada sensibilidad de la cultura oriental para todo ceremonial, ejerce sobre mí una tremenda atracción.

Es una foto muy pictórica y de muchas sensaciones.
Aún no leí su poema y seguro que le acompañará.

Ana Muela Sopeña dijo...

Gracias, Víctor. Precisamente me llamó la atención de esta foto esa alquimia del fuego y del agua. Es como si los hombres defendieran al fuego del agua. A la luz interior del tumulto interior de las pasiones turbulentas. Eso me sugirió. Y me quedé fascinada.

Un placer que te haya gustado esta fotografía.

Un beso
Ana