lunes, 15 de septiembre de 2008

ÓSCAR DISTÉFANO

*
ATADO A TI EN LA DISTANCIA

No deseo olvidar
las ventanas abiertas cantándome sus pájaros
ni el cuadro
levemente inclinado
que quise nivelar
con tu alma enamorada.
Tampoco a ti a mi lado enardecida
y refrescándote en el lago de los besos.

Sí, deseo abrazar con la memoria
tantos detalles de la dicha:
emociones,
risas cual soplos de la fragua,
largas charlas que sonaban a versos
y a lluvia fresca, cuando anidaban entre tus muslos
las dormidas palomas de tus manos.

Esta larga cadena
de agua con olor a tierra,
eslabones de luna y sol
en incontables hemiciclos,
se ha hecho distancia
trayendo vibraciones de tu pulso,
metálicos latidos de tus pechos,
señales casi imperceptibles
que llegan a mi tacto
anhelantes,
tuyas,
elementales. . .

A veces suspirando en los tejados
y otras, oculto como un sapo,
te recuerdo detrás de las begonias


Óscar Distéfano

*****

BAJO LA LLUVIA

El tráfago en la calle es agobiante:
la lluvia levanta el vaho del asfalto.
Los transeúntes sostienen sus paraguas
como yelmos contra las flechas aceradas del cielo.
Nadie es feliz en la premura de la tarde,
nadie que no tenga el beso empapado
en la parada de autobuses.


Óscar Distéfano
Paraguay

4 comentarios:

Ana Muela Sopeña dijo...

El primer poema, Óscar, es de un romanticismo suave y delicado. El segundo muestra la cara oculta de la ciudad. "Una ciudad es un mundo cuando amamos a uno de sus habitantes" escribió Lawrence Durrell. Tu poema me ha hecho recordar esa frase de Durrell. No es lo mismo la ciudad cuando nos sentimos amados que en la soledad. La percepción de la arquitectura, los autobuses, la lluvia y cualquier detalle es distinta.

Me gusta cómo escribes.
Un beso y felicidades
Ana

Óscar Distéfano dijo...

Gracias, Ana, por tus palabras que siempre son de aliento y aprobación. Es muy bueno estar en este sitio tuyo.

Te doy mi abrazo.
Óscar

víctor dijo...

Oscar, el segundo poema es pequeño pero precioso. Me encantan las tardes, las noches de lluvia cuando se está enamorado, cuando se piensa sólo en un beso, cuando se vive para un beso. ¿Y aquié no? :) Está muy bien llevado.

El segundo, creo que te lo he debido de comentar en Libertad 8, porque recuerdo haber extraído de él diversos versos que me encantaron:

/risas cual soplos de la fragua,
largas charlas que sonaban a versos
y a lluvia fresca, cuando anidaban entre tus muslos
las dormidas palomas de tus manos/


/A veces suspirando en los tejados
y otras, oculto como un sapo,
te recuerdo detrás de las begonias/

El final es importante. Tres imágenes frescas muy decidoras, que se me quedan como tres fotos:
tejados-sapo-bagonias. Hermoso final.

Te felicito, Oscar. Es un placer pasar por tus versos.

Óscar Distéfano dijo...

Gracias, Víctor, por tus palabras. Es un honor recibirte aquí, en este espacio de nuestra amiga.

Un abrazo afectuoso.
Óscar