martes, 26 de febrero de 2013

REGRESO AL PROTONÚCLEO


REGRESO AL PROTONÚCLEO

Rasgar las entretelas como se rasga,
piel de arpegio mudo....Romper el folio
segundos antes de morir....Después, la desnudez
y el calcio solitario de los árboles
cuando dibujan
el intrínseco ingrediente del silencio,
ese punto equidistante de la desolación del ámbar
o del cenit axial de la fractura. También la desmemoria
en el olvido sinfónico que significa el invierno
al agostar las venas, su hemorragia.
Ya no espero el desbordarse la conciencia
ni el testimonio del crepúsculo
como premonición de ese después en los gradientes.
Tampoco, el ánfora fenicia
en su travesía lunar de rompeolas.
Es el final del diccionario aquél de Ítacas,
hilado poco a poco, en la meiosis. Alguna vez la ruina,
habría de deshabitar el universo
desencriptando jeroglíficos, para encefalograma plano.
Confieso, sin embargo, el dolor de los epígrafes
en su descenso abisal hacia la umbría,
y la resistencia extrasistólica, a la negación del yo.
Me parece regresar, al protonúcleo de esa estrella
que un día, en alquiler, fijó mi residencia,
y desandar los pasos, dejando el labio impreso
en el hueso innominado de los troncos
como aroma a evaporarse,
en su ardiente explicación, de la energía oscura.
Acaso, el último diseño, de una mueca extinta
abriendo nuevos horizontes, para otra radiofrecuencia.


Pilar Iglesias de la Torre- España


Fuentes de Documentación

4 comentarios:

Julie Sopetrán dijo...

Muy metafísico y poético, me ha encantado.

Leticia dijo...

FELICIDADES POR ESTE NUEVO COMIENZO ANA, Y CON ESTE POEMA QUE ES UNA PARADOJA ESTELAR, DIFÍCIL SERÁ SIEMPRE VOLVER AL INICIO. AUNQUE PARAFRASEANDO A H. HESSE EN SU -LOBO ESTEPARIO- ... para renacer hay que destruir nuestro mundo. OJALÁ. UN ABRAZO FUERTE PARA TI Y PILAR.

Ana Muela Sopeña dijo...

Gracias, Julie y Leticia, por acercaros a este magnífico poema de Pilar Iglesias de la Torre. A mí me tiene maravillada.

Un beso
Ana

Antonio Fernández López dijo...

Parece, ciertamente, que su casa sea el cosmos y que en la inmensidad se mueva con las misma facilidad y soltura que quien se acerca a la esquina a comoprar el pan. Con esa visión cosmológica nos introduce a quienes la leemos en ese mundo casai sin límites y nos hace partícipes. Un beso