sábado, 26 de julio de 2008


2 comentarios:

víctor dijo...

Si en los momentos sublimes nuestro ojo pudiera ralentizar de esta manera los instantes más lindos de nuestra existencia, para poder saborearlos, eternizarlos. Que nos diese lugar de apreciar toda su belleza.
Pero todos pasan cada día tan fugaces, tan veloces.

Una foto muy linda, Ana.
Un beso

Ana Muela Sopeña dijo...

Gracias, Víctor, veo que tenemos gustos parecidos en fotografía.

Un beso grande, querido poeta
Ana