jueves, 9 de diciembre de 2010

RAMÓN ATAZ

*
DEL SUEÑO Y DEL AMOR

Como si por aguardarte inquieto hubieras de girarte más deprisa,
me tienes aquí apostado, espalda contra lecho, en tu espera.

Así tuviste siempre al sacerdote de tus versos,
si no en casa, mudado al amparo de los árboles de siempre,
como si por aquello tu presencia se alargara
tras tus horas,
ese breve espacio del tiempo que le dieras.

Abandona tu silencio guardaespaldas,
vuelve a las voces y escucha:

Aún habrá madera o hierba que te adore,
a pesar de que mi cama trepadora se te escape de impaciencia
y duerma al fin y al despertar, estés delante.


Ramón Ataz (Juan Fionello)


*****

STATU QUO

Donde el compás clava su aguja
una turba de ideas sueña su próximo big bang.

Es como el jaspe la voz del tumulto.
Algunas frases libres vetean la armonía
del sonido único, la ocurrencia sola, el deseo uniforme.

Asociados en su estrechez por cerraduras,
los miembros aman el calor de la cera derretida,
porque es atroz el frío al otro lado
de la cálida densidad que los contiene.

Donde el compás clava su aguja
el dolor pasa en veloces panorámicas
todas las noches,
inalcanzable,
como un satélite impulsado por la inercia
de un universo ciego,
de un dios sin ojos.


Ramón Ataz (Juan Fionello)


*****

LO QUE ARRASTRA EL AGUA

Lo que arrastra el agua, desde el tiempo
en el que te creías bautizada y redimida,
se filtra hoy al sótano en el que suelo esconder mis culpas.

Ahora deberías talar ese sonido permanente,
que impide al Sol esculpir nuestros cuerpos en las losas,
y comerte las raíces para hacer imposible que renazca.

Vuelves a bailar y a desatar los vientos
- como si creyeras que nadie puede verte-

Tu danza pide a mi brazo que te detenga.

No puede ser.

El pobre pide envejecer a gritos, deshacerse
en la tierra, nutrir el suelo,
derretir el barniz del ataúd, luego agrietarlo,
reencarnarse al fin en la piedra que lo aplasta.

Y riéndote me pides que me calle,
mientras tu baile parece invocar
a una de esas diosas que a menudo te dictan los sueños.


Ramón Ataz (Juan Fionello)

11 comentarios:

Rossana dijo...

Con agrado paso por tu casa querida Ana y conozco un poco de la poesía de Ramón Ataz. ( No me decido por un sólo poema, de modo que me quedo con los tres )

Un abrazo

Ana Muela Sopeña dijo...

Gracias, Rossana, por pasar, por leer, por estar.

Besos
Ana

Juan Fionello dijo...

Ana, es un honor para mí que hayas decidido publicar algunos de mis intentos poéticos en tu espléndido blog. Te lo agradezco de verdad, y aprovecho que me acaban de volver a dar conexión a internet para hacértelo saber.

Un fuerte abrazo.

Juan Fionello dijo...

Rossana, muchas gracias por quedarte con los tres. Me alegra mucho que los hayas leído y te agradezco la gentileza de tu comentario.

Un abrazo.

Ana Muela Sopeña dijo...

Juan, es una alegría tenerte por aquí. Me gusta mucho tu poesía y es interesante para mí darla a conocer.

Un abrazo fuerte
Ana

Perfecto dijo...

Paso para felicitaros por esta publicación. De nuevo, Ana nos trae un buen poeta a esta página estimada. Una poesía merecedero de elogio, que conecta con mi forma de sentir y con mi concepto de la belleza lírica. Será un placer seguir conocientote, Juan. Conectaré contigo, si me lo permites. Tu poesía es de mi interés, y es mi deseo seguirte en este mundo del verso.

Un abrazo a ambos.

Manuel Martínez Barcia dijo...

Es fácil sentir el equilibrio en tu palabra, Ramón, ser parte del momento, Del sueño y del amor, Lo que arrastra el agua...

Y en este Statu Quo que ahora me dejas, el verso se apacigua entre mis sienes, "como un satélite impulsado por la inercia de un universo ciego, de un dios sin ojos", para luego, ser grito irremediable en mi memoria.

Felicidades, poeta. Un enorme placer leerte de nuevo.

Un abrazo
Manuel

Juan Fionello dijo...

Perfecto, te agradezco sinceramente lo que dices y me alegra que te gusten estos poemas que Ana ha publicado tan amablemente en su estupendo blog. Por supuesto me encantará que conectes conmigo y será un honor para mí que sigas lo que pueda escribir. Yo también voy a ir leyendo tu poesía, ya que he visto que tienes varios blogs.

Un abrazo.

Juan Fionello dijo...

Manuel, me ha encantado verte aquí. Tu comentario es mucho más de lo que se merecen estos versos, por eso agradezco todavía más tu gentileza.

Un abrazo y nos seguimos leyendo (benditos blogs).

Ana Muela Sopeña dijo...

En el último poema se mezclan de un modo admirable el amor y la muerte, la pasión y la culpa, el crecimiento y el abandono o estancamiento. Un todo indivisible que habla de relaciones amorosas maduras que atraviesan todo tipo de experiencias psíquicas. El lenguaje me gusta mucho. El final es buenísimo. Diosas y sueño se entretejen en una danza que no termina nunca. La realidad y el sueño forman un todo indivisible. Este poema posee una fuerza especial. Es cotidiano y al mismo tiempo mítico. Has conseguido en estos versos mezclar con acierto la descripción de la costumbre y el arquetipo de la convivencia de larga duración. Arquetipos de la conciencia que expanden su guión más allá de su propia realidad.

Enhorabuena
Un abrazo
Ana

Juan Fionello dijo...

Bueno, Ana, este comentario es un gran regalo para mí. No solo por lo elogioso hacia el poema, sino por la profundidad con la que lo afrontas. Me has hecho releer mi propio poema y sentir que tus palabras lo enriquecían.

Muchas gracias y un fuerte abrazo.